
Son esos “mariconcitos vestidos de mujeres”, esos individuos que sólo sirven para “cortar el cabello” en las estéticas o como “empleadas domésticas”, “reposteras” o simplemente como “trabajador@s sexuales”, esos seres que entre tanto prejuicio y discriminación pareciera que no valen como personas, que se les ve como “entes” que nacieron únicamente para ser objeto de mofas, agresiones y ofensas.
¡¡¡Sí!!!, estamos hablando de una parte de nuestra comunidad LGBT, nos referimos al Colectivo Transexual, Trangénero y Travesti, que por desgracia es un grupo muy discriminado en todas las esferas, en todos los ámbitos e incluso son excluidos en algunas de las ocasiones por nosotr@s mism@s, por los que nos decimos integrantes del sector LGBT.
En muchos de los casos, recurren a oficios donde son maltratados o al trabajo sexual, porque parece que la sociedad y sus leyes l@s han dejado “inmovilizad@s” jurídicamente, es decir, hasta el día de hoy, no se les ha dado un reconocimiento real de su existencia en un tenor legal. Por fortuna, las y los travestis gozan de la “oportunidad” de proyectar una imagen contraria a su sexo por un tiempo o un momento definido, para posteriormente volver a ejercer su vida cotidiana con el sexo que adquirieron en el momento de su gestación.
Sin embargo, transexuales y transgéneros, que viven 100 por ciento una vida inversa al sexo con el que nacieron, se encuentran enfrascados en una serie de dilemas y problemas sociales, políticos, académicos, laborales y está demás decir que personales también.
¡ Chale ! ¿a poco no es un capricho el vestirse de viejas? La respuesta a esta pregunta es un rotundo ¡¡¡No!!! Las personas transexuales y transgénero no son homosexuales o lesbianas con un gusto o fetiche de ostentar prendas del sexo opuesto. Inclusive hay que destacar que en ocasiones ni siquiera son homosexuales.
ell@s no se encuentran en este tenor. Científicamente son personas que viven una “disforia de género”. Y en palabras coloquiales son “hombres atrapados en el cuerpo de una mujer”, para el caso de los hombres trans; y en el caso de mujeres trans “son mujeres atrapadas en un cuerpo masculino”. Es decir, su pensar, actuar y sentir es discordante con el cuerpo con el que nacieron, por eso buscan modificarlo hasta llegar a satisfacer su necesidad psicológica con su necesidad de transformación física, hasta llegar a la complementación corporal, es decir, “soy mujer psicológica y físicamente” en el caso de las mujeres trans.
Por ello, debemos quitarnos ese patrón negativo hacia las personas trans, pues al igual que lesbianas, homosexuales o bisexuales han sufrido discriminación en todo el mundo y en todos los tiempos.
Es muy importante dejar en claro que existen hombres y mujeres transexuales o transgénero, productivos y sobresalientes en nuestra sociedad, como es el caso de Hazel Davenport, periodista, activista y asesora de Censida. De hecho, fue la primera funcionaria pública transexual en México. Podemos hablar también de Angélika Risco, diseñadora gráfica, artista plástica, dibujante y activista por los derechos LGBT. Otra de ellas es Roshel, quien tiene la Licenciatura en Publicidad, estudios académicos en el ámbito artístico y actualmente se desempeña como activista LGBT, como actriz profesional y empresaria.
Ellas son 3 mujeres trans, con perfiles diferentes, pero con un gran conocimiento en su materia, desde aquí vaya un reconocimiento a todas ellas, como mujeres trans destacadas.
fuente: "homopolis.com.mx"



